La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, estableció una postura de distancia frente al proceso de negociación parlamentaria de la Reforma Electoral.
A pocos días de que el dictamen llegue al pleno de la Cámara de Diputados, la mandataria descartó realizar gestiones adicionales para asegurar el respaldo de los partidos aliados, Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
La posición del Ejecutivo surge tras las advertencias del coordinador de la bancada de Morena, Ricardo Monreal Ávila, quien señaló posibles dificultades para alcanzar la mayoría necesaria debido a reticencias dentro de la propia coalición gobernante.
Ante este escenario, la presidenta enfatizó que la responsabilidad de la aprobación recae exclusivamente en los legisladores.
El factor ciudadano frente al bloque parlamentario
La titular del Ejecutivo Federal sustentó la viabilidad de su propuesta en el apoyo popular, más que en los acuerdos de cúpula.

Según los datos presentados por la mandataria, existe un consenso social superior al 80 por ciento en favor de los puntos nodales de la iniciativa, como la elección directa de los diputados de representación proporcional y la disminución de los costos de la democracia.
“No, cada quien que decida, yo como les dije, yo cumplo con la gente, más del 80 por ciento está de acuerdo que los diputados de representación proporcional sean elegidos por la gente […] yo cumplí, depende de los diputados de cómo van a ejercer su voto”, sostuvo.
Esta estrategia de comunicación busca trasladar la presión política hacia los integrantes del Congreso, bajo la premisa de que un voto en contra de la Reforma Electoral representaría una contradicción con la voluntad ciudadana manifestada en las encuestas de opinión.
Diferendos en la coalición oficialista
El avance de la iniciativa enfrenta un panorama complejo tras las declaraciones de Ricardo Monreal, quien reconoció que el respaldo del PT y el PVEM no está garantizado.
Los partidos aliados han mostrado reservas históricas ante las modificaciones en el sistema de representación proporcional y la reducción del financiamiento público, elementos que son la columna vertebral del proyecto enviado desde Palacio Nacional.

La propuesta de Reforma Electoral busca modificar de fondo la integración de las cámaras legislativas y revisar el esquema de recursos públicos destinados a los partidos. Sin embargo, para los aliados menores de la coalición, estos ajustes podrían comprometer su viabilidad financiera y su fuerza política en futuros procesos electorales.
Ejes de la propuesta y definición legislativa
La discusión programada para esta semana definirá si el sistema político mexicano transita hacia el modelo de austeridad y elección directa propuesto por Sheinbaum. La mandataria reiteró que el papel del Ejecutivo concluyó con la entrega formal del proyecto, marcando una línea de respeto a la autonomía del Poder Legislativo, aunque vinculada estrictamente al mandato popular.
“Que cada quien decida. Yo cumplo con enviar la propuesta y con responder a lo que la gente está planteando”, afirmó la mandataria.
RB
