En una declaración que redefine el panorama legislativo para el cierre del periodo, el coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila, reconoció abiertamente que la ambiciosa Reforma Electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo no será aprobada en sus términos actuales. La razón principal es el quiebre en la unidad de la coalición oficialista: el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) han decidido no respaldar la iniciativa.
Durante una conferencia de prensa ofrecida en el estado de Puebla, el líder parlamentario fue contundente al señalar que la política se rige por realidades numéricas y no por deseos. “Al buen entendedor pocas palabras”, sentenció Monreal, aludiendo a que el rechazo de los partidos aliados es ya un hecho consumado que impide alcanzar la votación necesaria para una reforma constitucional.
PT y PVEM no apoyan a sus aliados
Monreal Ávila explicó de manera pedagógica por qué el proyecto presidencial se encuentra estancado. Aunque Morena goza de una mayoría en el Congreso de la Unión, las reformas de carácter constitucional exigen una mayoría calificada (dos terceras partes del pleno). En la Cámara de Diputados, esto se traduce en aproximadamente 334 votos.
“No soy mago ni alquimista; soy un hombre realista”, afirmó Monreal. Detalló que Morena cuenta con 253 votos seguros, lo que deja a la bancada guinda con un déficit de al menos 70 u 80 sufragios para aprobar la reforma si el PT, el PVEM y los partidos de oposición (PRI, PAN y MC) mantienen su postura de rechazo. Sin el bloque aliado, el camino constitucional queda clausurado para la actual administración.


Sheinbaum cuenta con un ‘Plan B’
Ante la imposibilidad de avanzar por la vía de la reforma a la Constitución, el coordinador morenista dejó entrever que el Ejecutivo ya anticipa este escenario. Ricardo Monreal mencionó que la presidenta Sheinbaum ya ha comenzado a mencionar un “Plan B”, similar al ocurrido en la administración anterior, el cual consistiría en modificaciones a leyes secundarias que solo requieren mayoría simple.
“No conozco el Plan B todavía, pero me imagino por dónde va”, sostuvo el diputado. Este camino alternativo buscaría implementar cambios operativos en el sistema electoral sin modificar los artículos fundamentales de la Carta Magna, una estrategia que, aunque efectiva para Morena, suele enfrentar impugnaciones ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Monreal descarta ruptura en la coalición
Pese al evidente revés legislativo, Monreal intentó suavizar el impacto político de este “desencuentro”. Aseguró que la negativa del PT y el PVEM no representa una fractura definitiva en la alianza “Sigamos Haciendo Historia”. Para el legislador, se trata de una discrepancia transitoria que no pone en riesgo la estabilidad del gobierno ni las proyecciones electorales para el 2027 y el 2030.
“Uno de los valores en la democracia es la tolerancia”, puntualizó, evitando criticar la autonomía de sus socios políticos. Monreal enfatizó que Morena actuará con prudencia y seguirá respaldando la figura presidencial, aunque reconozca que, en esta batalla específica, la estrategia deberá cambiar de rumbo para salvar los objetivos centrales de la reforma.

El papel de la oposición y el futuro inmediato
Por su parte, los partidos de oposición (PAN, PRI y MC) han celebrado la postura de los aliados de Morena, viéndolo como un respiro para la autonomía de las instituciones electorales. Mientras tanto, la atención se centra ahora en la Secretaría de Gobernación y en la propia Presidencia, de donde se espera emane el paquete de reformas legales secundarias que conformarán el nuevo plan de acción para el sistema de votos en México.
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