Juan Martín Pérez García, coordinador de la organización Tejiendo Redes Infancia, señaló que las expresiones de los “therians” y los denominados “furros” no representan problemas de salud mental, sino que forman parte de los procesos habituales de construcción de la personalidad durante la juventud.
Identidad frente a estética: La distinción necesaria
Una de las confusiones más recurrentes en el debate público es la mezcla de ambas comunidades. Sin embargo, su origen y propósito difieren sustancialmente.
Los “therians” fundamentan su existencia en una experiencia interna de coexistencia o influencia de una identidad animal.
Dicho fenómeno cuenta con décadas de estudio académico y se aleja de ser una moda pasajera; es, en esencia, una búsqueda de pertenencia y vínculo afectivo que permite a los jóvenes decidir sobre sus propios cuerpos y espacios de afinidad.
Por el contrario, el “fandom peludo” o furros se concentra primordialmente en la estética y el cosplay, algo parecido a quoeenes se caracterizan de un personaje de una saga o anime famoso, una actividad normalizada en la cultura contemporánea que no implica necesariamente una identificación espiritual o psicológica con el animal.

El refugio de la neurodivergencia
En un análisis sobre la composición de estos grupos, Pérez García destacó en entrevista para MVS Noticias que pertenecer a estas comunidades no constituye un trastorno psiquiátrico.
El especialista subrayó que las poblaciones neurodivergentes, como los jóvenes con autismo, suelen encontrar un refugio seguro en estos colectivos.
Lo anterior ocurre, según el especialista, porque las dinámicas de grupo se alinean con sus focalizaciones y obsesiones particulares de una manera que el entorno social convencional no permite.
El experto recordó que la afinidad humana por los animales ha estado presente en la historia, con ejemplos como el “hombre águila” en el México prehispánico.
En este sentido, la búsqueda de identidad animal en adolescentes actuales es una extensión de esa necesidad de expresión personal.
El peligro del entorno social
Para los especialistas, la verdadera señal de alerta no se encuentra en la identidad que eligen los adolescentes, sino en la respuesta de su círculo cercano.
El hostigamiento, el acoso escolar y la incomprensión familiar son los factores que realmente vulneran la salud emocional de los jóvenes.
El rechazo por parte de los adultos ante el fenómeno de los “therians” puede derivar en aislamiento y afectaciones severas.
La recomendación de los expertos se encamina hacia la comprensión de que estas expresiones son herramientas para explorar la personalidad en un ambiente que, de no ser por el estigma social, resultaría completamente seguro para el desarrollo del individuo.
RB
