Con el reciente incremento de casos de sarampión a nivel global y las alertas emitidas en México, ha surgido una duda persistente en los hogares: ¿deben los adultos mayores acudir por un refuerzo de la vacuna? La respuesta de los expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es clara y contundente: no es necesario que las personas mayores de 50 años se vacunen.
A través de sus canales de divulgación científica y servicios de salud, la Máxima Casa de Estudios ha precisado que este grupo poblacional posee una protección que las generaciones más jóvenes no tienen de la misma manera.
Esta aclaración busca evitar la saturación de los centros de salud y asegurar que las dosis disponibles se apliquen a la población que realmente se encuentra en riesgo.

La clave: La inmunidad natural antes de 1970
La razón principal por la que los adultos mayores no requieren la vacuna, según los especialistas de la UNAM, radica en la inmunidad natural. Antes de que las campañas de vacunación masiva se generalizaran en México (alrededor de la década de los 70), el virus del sarampión circulaba de manera libre y constante.
Esto significa que la gran mayoría de las personas que hoy tienen más de 50 o 60 años estuvieron expuestas al virus de forma directa durante su infancia.
Al haber padecido la enfermedad o haber tenido contacto con el virus silvestre, su sistema inmunológico generó una memoria de defensa permanente y sumamente robusta. Para la ciencia médica, haber sobrevivido al sarampión en esa época equivale a tener una “vacuna natural” que dura toda la vida, lo que hace que un refuerzo actual sea médicamente innecesario.

¿Quiénes sí deben preocuparse por la vacuna?
Si bien los adultos mayores están protegidos por su historial biológico, la UNAM enfatiza que hay otros grupos que sí deben revisar su cartilla de vacunación de manera urgente. El riesgo se concentra en:

- Niños y adolescentes: Aquellos que no tengan el esquema completo (primera dosis al año de vida y refuerzo a los seis años o a los 18 meses, según el año de nacimiento).
- Jóvenes y adultos jóvenes: Personas nacidas después de 1970 que no tengan certeza de haber recibido las dos dosis de la vacuna (SR o SRP).
- Viajeros: Personas que planeen visitar países con brotes activos y que no cuenten con evidencia de inmunidad.
El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas del mundo; una persona infectada puede contagiar hasta a 18 personas más si estas no están inmunizadas. Por ello, el foco de las autoridades sanitarias está en cerrar las brechas de vacunación en los menores.

Recomendaciones de los expertos de la UNAM
La Facultad de Medicina de la UNAM recomienda que, antes de entrar en pánico o acudir al centro de salud, la población verifique su Cartilla Nacional de Salud. Si eres un adulto mayor, puedes estar tranquilo: tu cuerpo ya sabe cómo defenderse de este virus.
Para los padres de familia, la instrucción es no posponer la vacunación de los hijos. Ante síntomas como fiebre alta, secreción nasal, ojos rojos y las características manchas rojas en la piel (exantema), se debe buscar atención médica inmediata y evitar la automedicación. El objetivo es mantener la eliminación del sarampión en territorio mexicano a través de una cobertura de vacunación superior al 95%.
