La estabilidad económica de los hogares en el país atraviesa por un escenario de alta tensión e incertidumbre, según los datos recabados en la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF).
De acuerdo con el reporte, siete de cada diez mexicanos enfrentan niveles considerables de estrés financiero debido a la dificultad para equilibrar sus gastos cotidianos con sus ingresos debido a que la falta de liquidez mensual no solo limita las capacidades de consumo, sino que detona padecimientos emocionales y corporales severos, derivados de la constante preocupación económica.
A pesar de tener menores ingresos, las mujeres lideran el cumplimiento en el pago a tiempo de deudas (54%).
El problema trasciende el ámbito doméstico y traslada sus consecuencias al entorno laboral, ya que quienes experimentan tensiones por deudas o falta de presupuesto dedican varias horas de su jornada laboral a intentar solucionar sus emergencias monetarias, lo que se traduce en una baja del rendimiento, reducciones en la productividad organizacional de hasta un 17.3% y un incremento notable en las tasas de rotación de personal y ausentismo laboral en las corporaciones.
Síntomas y datos del estrés financiero
En el ámbito de salud, el estrés financiero genera relevancia y preocupación por los efectos físicos y emocionales que provocan en la población en donde el 37% de los mexicanos padece un nivel alto; 35% un nivel moderado; y, únicamente el 29% registra un nivel bajo o nulo.

55% del total de ingresos del país se concentra en los hombres y el 45% en las mujeres.
Síntomas a nivel físico:
- Dolor de cabeza (30%).
- Falta de sueño (28%).
- Colitis/gastritis (17%).
- Presión arterial (12%).
Síntomas a nivel emocional:
- Ansiedad (41%).
- Tristeza (38%).
- Irritación (33%).
- Frustración (33%).

Obstáculos estructurales para el ahorro y la prevención
Uno de los factores determinantes detrás del estrés financiero en la población es la limitada capacidad de ahorro y resiliencia ante contingencias. Una importante proporción de los adultos en el país percibe ingresos que no superan los dos salarios mínimos, lo que complica destinar una fracción del sueldo hacia reservas de emergencia o instrumentos de inversión de mediano plazo. Ante eventos imprevistos como enfermedades, reparaciones del hogar o desempleo, la mayoría de los ciudadanos se ve obligada a recurrir a préstamos informales entre familiares y conocidos, al empeño de bienes o al endeudamiento con tarjetas de crédito.

Las mujeres presentan un nivel más alto de estrés financiero (42%) en comparación con los hombres (31%).
Asimismo, persisten marcadas brechas de género y disparidades territoriales en la construcción de la seguridad económica. Las mujeres reportan niveles más elevados de estrés financiero en comparación con los hombres, motivado en gran medida por brechas salariales, una mayor carga en los gastos vinculados al cuidado del hogar y un menor acceso a herramientas financieras sofisticadas. Geográficamente, entidades del sur del país registran los índices más bajos de bienestar monetario.
Resiliencia y bienestar financiero
Para mitigar el impacto de esta crisis silenciosa, resulta imprescindible pasar de la simple inclusión bancaria a una educación financiera integral y aplicada. La implementación de registros rigurosos de ingresos y egresos, junto con la separación sistemática del dinero destinado a deudas y gastos prioritarios, ha demostrado ser un método efectivo para reducir los márgenes de sobreendeudamiento.
Casi el 80% de la población laboralmente activa percibe ingresos mensuales que no superan los dos salarios mínimos.
La adopción de programas de educación económica dentro de los centros de trabajo, la facilitación de esquemas de ahorro para el retiro y el acceso a asesorías personalizadas no solo benefician la tranquilidad de las familias, sino que fortalecen la sostenibilidad operativa y el desarrollo social en el territorio nacional.
