El panorama de la política monetaria en México está por alcanzar un punto de inflexión decisivo. La gobernadora del Banco de México (Banxico), Victoria Rodríguez Ceja, adelantó ante el Senado de la República que el ciclo de relajación monetaria, iniciado hace casi un año, se encuentra en su etapa final. Esta declaración sugiere que los usuarios de servicios financieros y los inversionistas deben prepararse para una etapa de mayor estabilidad en el costo del dinero.
Durante su comparecencia ante la Comisión de Hacienda, Rodríguez Ceja fue clara: la institución valorará realizar un “último ajuste” en su próxima reunión. Esta decisión no es fortuita, sino el resultado de un análisis profundo sobre cómo ha evolucionado la inflación y la demanda interna en el país. Desde mayo de 2024, el banco central ha reducido la tasa de referencia en un acumulado de 400 puntos base, una estrategia que ha buscado equilibrar el control de precios con el dinamismo económico.
¿Por qué Banxico detendrá los recortes?
La lógica detrás de esta pausa próxima reside en la convergencia de los precios. Según la gobernadora, los determinantes actuales de la inflación apuntan a una ausencia de presiones por el lado de la demanda. Al realizar este ajuste final, Banxico busca alcanzar una “postura restrictiva” pero adecuada, que garantice que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) finalmente se asiente en el objetivo del 3%.

A pesar de que el pasado 26 de marzo la Junta de Gobierno sorprendió al mercado con un recorte de 25 puntos base, situando la tasa en un 6.75%, el camino hacia adelante se percibe con mayor cautela. Los factores externos han jugado un papel predominante en esta toma de decisiones, obligando a las autoridades mexicanas a actuar con precisión quirúrgica.
Riesgos globales: El factor Estados Unidos y Medio Oriente
No todo el camino está libre de obstáculos. La gobernadora Rodríguez Ceja advirtió que existen riesgos latentes que podrían presionar la inflación “hacia ambos lados del balance”. Entre los puntos de mayor preocupación destacan:
- Política económica en EE.UU.: Los cambios administrativos en el país vecino generan incertidumbre sobre el flujo comercial y la estabilidad del tipo de cambio.
- Conflictos geopolíticos: La tensión en Medio Oriente sigue permeando los precios internacionales de la energía, como el gas y el petróleo.
- Volatilidad de mercados: Las disrupciones en las cadenas de suministro globales podrían actuar como un freno para la actividad económica mundial.
Aun con estos nubarrones, la funcionaria destacó que los fundamentos de la economía mexicana son sólidos, lo que ha permitido que los mercados financieros nacionales resistan los episodios de volatilidad internacional con relativa entereza.


El horizonte hacia 2027
Para el bolsillo de los ciudadanos, la noticia principal es el tiempo que tomará ver precios totalmente estables. Banxico estima que la inflación general y la subyacente comenzarán un descenso gradual a partir de este segundo trimestre de 2026. Sin embargo, la meta puntual del 3% no se alcanzaría plenamente sino hasta el segundo trimestre de 2027.
Por ahora, el mercado anticipa que la tasa de referencia podría estacionarse en un 6.5% al cierre de este año o inicios del próximo. Esto implica que, tras el último ajuste mencionado por la gobernadora, el margen para ver créditos más baratos será limitado, priorizando la protección del poder adquisitivo de los mexicanos frente a un entorno global que no deja de transformarse.
